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| Gato verde en croché (aproximadamente 1 año después, o ... Paulo dice que pueden ser varios años más) | | | | | | | | | |
La búsqueda de color de ayer terminó esculcando el canasto de las
manualidades inconclusas, que no son pocas. El más beneficiado del
ataque de ayer fue el gato verde, que por fin llenó su panza con
pedacitos de ropa vieja. A veces pienso que sigue sin terminar, y me lo
pinto con cara, pero como con los nombres de los gatos, siento que no le
salen, así que parece que se quedará sin cara (pero no sin identidad).
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| Mochila en croché (aproximadamente 1 año después, o más) |
El otro hallazgo fue esta mochila que nunca he sabido como terminará, porque la he ido haciendo solo dejando que los colores lleguen y con la aguja más delgadita que me encontré; así que tal vez la pobre tendrá que esperar más tiempo para ver la luz, pero bueno, producto de ayer... las dos últimas líneas café y mostaza, nada mal.
Pero tal vez el mejor hallazgo de ayer fue el tiempo conmigo misma, haciendo estas cosas que tanto me gustan y que me había estado negando porque dedicarles tiempo me producía culpa... ¡así, qué mal!. Tengo tanto trabajo por hacer (en particular un fantasma grande con el que, como siempre, tengo una relación difícil, mi tesis) que esa sensación de urgencia resulta en este sentimiento de que todo lo que haga, que no sea trabajo, es una pérdida de tiempo. Sin duda me picó este mal de nuestro tiempo con el que me la paso peleando.
Así que esta soy yo, mi colorido autorretrato en el nuevo juguete de mi Ipad.
Y después de pintarlo, mientras pensaba en mi culpa, esto fue lo que salió, le puse colores, pero no le salían, así que lo dejé así... oscuro; a ver si logro, con el tiempo, ponerle color, llenarlo de equilibrio.